Opinión personal
Entretenida el intento fallido de
secuestrar al obispo de Tarazona
Argumento de la película
Bendita Calamidad
En
la ciudad de Tarazona tienen que empezar sus fiestas patronales por lo que los
operarios del ayuntamiento, la víspera cubren la fachada del consistorio, ya
que el comienzo es perseguir al “Cipotegato” (personaje popular) a tanatazo
limpio, y a todo lo que se ponga por delante. Ese año será distinto, pues unos
vándalos queman el plástico que cubre el edificio, el alcalde a pesar de todo
decide que comiencen las fiestas igualmente a las misma hora, pero ruega al
pueblo que respete la fachada y a sus invitados, cosa que no sucede, por lo que
no se atreven asomarse al balcón, hasta que apotegato a las 12h. empieza a
marcharse para desfilar por el pueblo. El alcalde y sus acompañantes ocupan ya
su lugar para ver todo lo que acontece abajo, cuando ven llegar un proyectil,
el supuesto tomate volador impacta sobre la frente del obispo, desplomándose.
Cuando se acercan observan que el objeto no es un tomate sino una bola metálica
pintada de rojo.
A
parece de repente un señor diciendo que es médico, y que hay que evacuar al
herido por que puede tener un derrame. Se lo llevan por las escaleras a la
puerta de atrás donde ya les espera una ambulancia que nadie sabe quien la ha
llamado lo que, lo que nadie sabe es que son delincuentes que tenían planeado
secuestrar al empresario, Publio Benitez, pero su otro socio ha fallado con la
puntería y le ha dado al obispo, por lo que se han tenido que llevar para no
desencadenar su plan. Pero esto no es todo lo que les sale mal a los
secuestradores, los hermanos Moreda, Auselano y Ricardo y a sus amigo Oreste,
el chalet donde querían esconder al secuestrado, propiedad de su tío que se
encontraba vacío y ellos cuidaban lo encuentran dupado, por haber sido
alquilado sin decirles nada. Ricardo decide buscar otro escondite y piensa en
un pozo natural que hay por allí, por lo que atándose una cuerda empieza a
bajar para explorar. Allí se encuentra con su ermitaño que lo quiere retener,
logra convencerlo para que le deje ir, prometiendo que no contará a nadie que
lo ha visto allí dentro. Entonces se les ocurre otro sitio donde esconderse, el
antiguo sanatorio de tuberculosos en Agramonte.
Al
llegar se creen que están solos y seguros hasta que escuchan música rock a gran
volumen, se acercan averiguar de donde sale y se encuentran con un grupo de
ocupas. Al preguntarles sobre el tiempo que llevan allí y si no los han
desalojado, contestan que por allí no se acerca nadie, por lo que deciden
quedarse a pasar la noche. A todo esto, el pobre obispo que ya se ha despertado
no comprende nada de lo que pasa y cuando se lo explican, les dice que han
cometido un error, ya que la Iglesia no suelta nunca un duro, y al mismo tiempo
se da cuenta que sus secuestradores son unos aficionados por su manera de
actuar.
Al
día siguiente deciden continuar y ocultarse en unas cuevas que conocen, por lo
que se dirigen hacia allí. Al llegar encuentran un montón de chavales que al
verlos se acercan corriendo seguidos por varios adultos. Sin poder escapara
tienen que esperar a que les cuenten lo que pasa, que es que se les ha caído un
niño y tiene una brecha en la cabeza por lo que les exigen que les lleven al
pueblo más cercano a curarlo. Sin mas remedio hacen subir al herido y a un
profesor en la parte delantera para que no descubran, en la parte de atrás al
obispo secuestrado. Por otro lado la reportera Laura marcha hacia Tarazona, el
pueblo del obispo para realizar una entrevista con otra reportera local, sobre
el asunto, y averiguar si se sabe algo.
Queda
en un café y allí le hace preguntas para aclarar el asunto, rogándole al mismo
tiempo que no diga nada a nadie, ya que quiere investigar otro asunto, la
restauración de la catedral, ya que crees que está relacionado. Anselmo
continua conduciendo y rezando para que no los descubran, y en eso que ve la
carretera cortado por un control de la guardia civil, sin saber si acelerar o
penar, se divide por lo segundo creyéndolo más prudente. Tan pronto paran les
dice a los guardias civiles que llevan un caso de vida o muerte, y al ver al
chaval con la cara ensangrentada les dicen que tienen que llevarlo a Tarazona.
Como de ninguna de las maneras pueden ir a ese pueblo, la comenta a los guardias
que lo lleven ellos, ya que se está quedando sin gasolina, estos dicen que de
acuerdo y así se salvan por los pelos de que los descubran continúan el viaje
hasta encontrar un paraje con cuevas. Ricardo se pone a explorarlas para ver si
se pueden quedar escondidos unos días en alguna. En una de ellas descubre al
fondo un rayo de luz y decide investigar.
Quitando
una gran piedra que tapa un agujero la quita, y descubre una gran sala donde
hay un laboratorio clandestino de fabricación de pastillas de éxtasis, así como
un maletín lleno de dinero que decide llevarse. Vuelve con los otros y se lo
cuenta todo, y que se tienen que ir antes de que regrese el dueño.
Cuando
ya se iban aparece un coche, y el obispo viendo la ocasión para huir, los
llama, pero demasiado tarde se dan cuenta de que son los propietarios del
dinero y las drogas y empiezan a dispararles. Sin escapatoria lo único que se
les ocurre para salvar la vida es arrojar al aire los billetes, así los
delincuentes en vez de perseguirlos, se quedan recogiendo el dinero y puede
huir. En Tarazona Laura sigue con el trabajo encargado por su jefe, pero como
nadie parece apenado por la desaparición del obispo, decide inventarse las
entrevistas a los ciudadanos y así poder seguir investigando el asunto de la catedral,
que es lo que a ella de verdad le interesa. Averigua donde vive el arquitecto
encargado de la obra y se cuela en su casa para ver si encuentra indicios de
juego sucio. Entra en un despacho y como hay muchos planos y notas decide
llevárselo todo al hotel para poder estudiarlo con tranquilidad.
Ricardo,
Anselmo y el obispo siguen corriendo hasta que no pueden más, llegar a más
viejas casas y encuentran un dumper colorado que las sirve de vehículo para
seguir huyendo. Siguen por caminos hasta que divisan un pueblo Talamantes,
deciden seguir hacia allí, para luego desviarse a lugar seguro, pero ninguno de
los secuestrados sabe, que la carretera se acaba en el pueblo que luego solo
hay montes.
Laura
llega a su hotel y empieza a estudiar los papeles. Pronto se da cuenta por
cartas que lee que el obispo y el arquitecto no se llevan bien, lo que refuerza
su idea de que esta relacionado con su desaparición. Sigue leyendo y encuentra
algo asombroso, que no imaginaba que el arquitecto saca obras de arte para traficar
con ellas y la demora de la reforma se debe a que busca plata escondida y no la
encuentra. Dice que ha de entrar en la catedral para intentar averiguar más.
Ricardo, Anselmo y su secuestrado deja el vehículo y empiezan a escalar por el
monte, sin saber muy bien a donde van, por no conocer el terreno. El obispo les
medica que allí cerca hay minas abandonadas, donde pueden dirigirse pues con
tal de descansar colabora con sus desastrosos secuestradores. Mas tarde con la
excusa de que tiene que hacer sus necesidades quiere intentar escaparse, pero
le sale mal y en la huida cae en un pozo, los secuestrados se enfadan con él y
se lo piensan a la hora de sacarlo. Al final acuden al lugar donde ha caído y
le mandan atada a una cuerda, una pila para que vea donde está.
El
obispo hace un gran descubrimiento, ya que halla un esqueleto, al cual
identifica por unos anillos es Lacuberto Garro. Pasando la luz descubre además
unos signos grabados que dicen “POSTRADO ANTE EL SEÑOR MIRO MI CORAZÓN EN EL
PILAR MI ALMA” y al final un nombre Lacarra Fecit. Lo sacan del pozo y empieza
a contar a Ricardo y su hermano lo que acabar de ver, y cuenta la historia de
que en el siglo XVIII en esas minas donde están se sacaba mucha plata, por lo
que los propietarios deciden hacer una donación para el retablo de la catedral.
Se encarga el trabajo a unos famosos plateros, la familia Garro por lo que
Lamberto de ellos, se traslada a Tarazona a vivir, mientras duren las obras…
Como
durante la construcción desaparecen lingotes, Garro decide esconderla para que
no la roben en un lugar que solo el conoce.
Un
día de 1724, con el altar acabado sale camino de las minas para que le preparen
unas planchas que va a necesitar, pero al llegar a las minas no encuentran más
que un cadáver abandonado victima de la peste. Esto es lo último que se sabía
de él , ya que ahora al descubrir su cuerpo saben lo que pasó a continuación.
Su ayudante llegó al pueblo de Trasobares, pidiendo ayuda y contagiado de la
peste, hace llamar a su hijo pero cuando llega este ya ha muerto, dejándole una
carta.
Al
morir Garro, nadie puede encontrar la plata escondida y en la carta que deja su
ayudante al hijo no pone nada de ella, solo que reze y se deje guiar por San
Atilano.
El
obispo les cuenta que acaba de resolver el enigma. Les dice que la catedral
lleva 10 años en obras de restauración, cuando solo se tenía que limpiar y
arreglar la torre, pero el arquitecto Rafael R. Lacarra empezó a excavar en los
cimientos por lo que piensa que esta buscando el tesoro, y que el es descendiente
de la ayudante de Garro, pues antes de morir escribió la Lacarra Fecit que
significa “Lacarra lo hizo” en latín señalando a su asesino.
El
obispo les quiere convencer para ir a Tarazona para buscar el tesoro, pues la
clave esta en lo que escribió Garro antes de morir y que así van a tener el
dinero que tanto desean , siempre que lo dejen libre. Al final les convence
para ir al día siguiente y se acuestan a descansar.
El
Tarazona el arquitecto Lacarra vuelve de vacaciones en Marbella. Al leer en los
periódicos, la desaparición del obispo, lo que les asusta pues atraerá la
atentación sobre Tarazona y la catedral, y pueden descubrir a los asuntos
sucios a los que se dedica. Al llegar descubre el robo de los papeles.
Por
otro lado, Laura consigue que el policía la lleve a ver la catedral por dentro
para poder investigar. Cuando están en el interior oyen voces que entran y se
esconden, ven llegar a la Carra y sus compinches que van a recoger lo que les
queda para vender. Al poco rato se oyen nueva mente ruidos y entonces aparecen
el obispo, Ricardo y Anselmo.
El
obispo empieza siguiendo las pistas de la tumba, sin sospechar que escondidos
por allí están el arquitecto y sus compinches por un lado y Laura y el policía
por otro. El obispo descubre el escondite en la base de una columna y con los
picos que habían comprado en un pueblo abren un agujero y bajan por el. Cuando
ya no están a la vista, el arquitecto y sus compinches bajan también mientras
tanto Laura y el policía no dan crédito y a lo que ven y oyen, pensando que
todo es una conspiración y que están todos compinchados como el agujero es muy
estrecho el arquitecto se queda enpotrado en medio y no puede ni subir ni
bajar. Mientras tanto el obispo y sus secuestradores encuentran el tesoro,
Ricardo y Anselmo deciden huir con su parte del botín.
Pero
al llegar arriba no pueden pasar por el atasco del arquitecto por lo vuelven
por donde han venido y soltando su parte del botín, al gritar el policía que
hay arriba que salgan, deciden escapar por el otro lado abriéndose camino con
los picos y dando al final del túnel con los calabozos del cuartel de la
policía.
Al
final desatascan a Lacarra y sale el obispo contando toda la historia.
Laura
también lo explica todo para el periódico y con tanta euforia nadie hace caso a
los dos secuestradores que se van tranquilamente, pensando ya otra manera para
hacer dinero sin secuestrar a nadie…

No hay comentarios:
Publicar un comentario